Country of the Day: Somalia
01: La Oratoria

¿Porque es la oratoria importante? El pastor Rick Warren, quien hizo la oración para la inauguración del Presidente Obama, dijo:

"La mayoría de las iglesias raramente traen a las personas que no son miembros a sus reuniones porque los miembros no se sienten cómodos trayéndolos a la iglesia. No importa cuanto el pastor anima a los miembros a traer a sus amigos o cuantos programas tienen en marcha, los resultados son los mismos: La mayoría de los miembros nunca traen a cualquier amigo a la iglesia. ¿Por que es esto?...Los servicios no se diseñan para los que no son miembros; mucho de lo que sucede ahí no es comprensible a un amigo. Tambíen, los miembros pueden ser desconcertados por la calidad del servicio."
El escribió tambien: "¡Cuando la palabra de Dios se enseña de una manera sin interes, la gente apenas piensa que el pastor es aburrido, sino piensan que Dios es aburrido!" Debemos que entender que nuestros discursos y nuestras lecciones son importantes. Los visitantes pueden tomar la decisión de volver a la iglesia o no, dependiendo de que si se sienten inspirados y edificados por nuestros discursos; también si se sienten cómodo y si reciben la mano de hermandad. Tampoco podemos ver una asignación de discursar como una tarea desagradable. Esto es una oportunidad maravillosa, y una responsabilidad sagrada que requiere nuestros mejores esfuerzos.

En la Doctrina y Convenios, el Señor dijo:

El que es ordenado por mí y enviado a predicar la palabra de verdad por el Consolador, en el Espíritu de verdad, ¿la predica por el Espíritu de verdad o de alguna otra manera? Y si es de alguna otra manera, no es de Dios.
El que la predica y el que la recibe se comprenden el uno al otro, y ambos son edificados y se regocijan juntamente. Y lo que no edifica no es de Dios, y es tinieblas.
(D&C 50:17-23)
No podemos dar un buen discurso ni una lección significativa sin el Espiritu Santo. Cuando tenemos con nosotros el Espíritu Santo, los oyentes seran edificados y regocijaran en la palabra de Dios. Si no tenemos el Espiritu, los oyentes no seran edificados y la palabra de fe no podrá crecer.

Entiendo la necesidad del testimonio por medio del Espíritu Santo, el Señor mandó: "Y se os dará el Espíritu por la oración de fe; y si no recibís el Espíritu, no enseñaréis." (D&C 42:14)

En mi vida he leído el Libro del Mormón y el Nuevo Testamento más de cuarenta veces. A veces en mi juventud, había pensado que ciertos principios del evangelio son aburridos. ¿Cuánto puede uno decir sobre la fe o el arrepentimiento?

Cuando era misionero en Rusia, tenía un compañero que tenía un don para enseñar. Esto cambió totalmente mi perspectiva de los principios sencillos del evangelio. Podía escuchar a él hablar de la fe por la cuadragésima vez y todavía me aclaré y aprendí algo nuevo. Realicé que había leído las palabras pero mi corazón no las había percibido. Mi compañero era un gran maestro porque él no simplemente había leído las palabras de la escritura, sino que él las había conocido en su propia vida. Por medio de su enseñanza, las palabras de la escritura llegaron a ser más vivas para mí. Comencé a ser no solamente interesado, sino a ser encantado por el evangelio. Ahora entiendo que el evangelio circunscribe toda la verdad. Es por lo tanto el tema más interesante del mundo. Ahora nunca me canso de escuchar o leer la palabra de Dios.

El Señor dijo:

No intentes declarar mi palabra, sino primero procura obtenerla, y entonces será desatada tu lengua; luego, si lo deseas, tendrás mi Espíritu y mi palabra, sí, el poder de Dios para convencer a los hombres. (D&C 11:20)
Obtenemos la palabra de Dios estudiándola y aplicándola en nuestras vidas. Jesús dijo: "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta" (San Juan 7:17).

Nuestros discursos serán de gran alcance cuando la palabra del Señor no es una filosofía extranjera para nosotros, pero es una parte de nuestra esencia, y cuando vivimos no solo de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. El profeta Jeremías escribió la palabra del Señor:

Este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón, y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo (Jeremías 31:33).
Quiero compartir algunos principios para dar un buen discurso. Primero, necesitamos vivir según los mandamientos de Dios en nuestra propia vida. Necesitamos leer las escrituras cada día. Dios mandó: "Atesorad constantemente en vuestras mentes las palabras de vida, y os será dado en la hora precisa la porción que le será medida a cada hombre," y él iluminará nuestra comprensión. El prometió:
"hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón... éste es el espíritu de revelación (D&C 8:2-3).
El Espíritu Santo no puede sacar el agua de un pozo vacío. Dios prometió: "Si estáis preparados, no temeréis" (D&C 38:30). Nuestra preparación es diaria, en cada momento de nuestra vida, cuando pensamos en Dios y seguimos sus mandamientos.

Segundo, necesitamos entender nuestra audiencia para entender que ella necesita y está lista para recibir. El filosofo alemán Von Goethe escribió: "Cada persona oye solamente lo que ella comprende." El pastor Rick Warren, enseñó: "Jesús nunca bajó sus valores, pero él comenzó siempre donde la gente estaba." (Rick Warren, The Purpose Driven Church, p.56). C.S. Lewis escribió: "Si no puedes expresar un principio de fe en términos sencillos, no lo entiendes o no lo crees."

Tercero, necesitamos enfocarnos en los mandamientos de Dios. El propósito de las enseñanzas de la iglesia no es solamente para convencer a la gente aceptar las doctrinas del evangelio, pero a vivirlas para recibir las bendiciones de la expiación de Cristo. Dios ha mandado:

"No prediquéis sino el arrepentimiento a esta generación; guardad mis mandamientos, y ayudad a que salga a luz mi obra, según mis mandamientos, y seréis bendecidos." (D&C 6:9)
¿Cuándo predicamos obediencia a Dios, observancia de sus leyes, lectura de las escrituras, si estamos predicando cualquier cosa además del arrepentimiento? Santiago hermano del Señor escribió: "La fe, si no tiene obras, es muerta en si misma...Tu crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan" (Santiago 2: 17,19). San Francisco de Sales dijo: "La prueba de un buen predicador es que su congregación no dice, ‘Qué discurso encantador; sino, ‘¡Haré algo! ' "

Cuarto, necesitamos leer pasos relevantes de las escrituras. Cuando era misionero, siempre que una persona tenía una pregunta yo contesté con una referencia a las escrituras. Mi opinión no importa nada. Leímos las palabras del Señor y encontramos la respuesta correcta. No doy un discurso sin cotizar abundantemente de las escrituras. Las sagradas escrituras fueran dados por la inspiracion del Espiritu Santo. ¿Qué mejor manera de invitar al Espíritu Santo que la lectura de las escrituras? Las palabras de Dios son más poderosas que nuestras propias palabras. Es para oír la palabra del Señor que nos reunimos en la iglesia, y eso es lo que debemos enseñar. Leámoslas.

Quinto y más importante, debemos centrar nuestra enseñanza en Jesucristo. No hay doctrina ni principio del evangelio que no se relaciona directamente a Jesucristo. El profeta Nefi en el Libro de Mormón escribió: "Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados."

No se diga nunca que cualquier visitante nunca podría venir a cualquiera de nuestras reuniones sin percibir claramente que Jesucristo es el centro de nuestra fe, que lo adoramos, y que somos cristianos en pensamiento y hecho.

Sexto, necesitamos compartir nuestro propio testimonio. Un testimonio eficaz no afirma simplemente la verdad, pero dice cómo recibimos un conocimiento de la verdad, y comparte las bendiciones y frutos en nuestra propia vida que hemos recibido.

Séptimo, no necesitamos hablar mucho. Nunca debemos hablar simplemente para pasar el tiempo. En mi misión, seguí un tema: nunca hablar más que el Espíritu Santo. Cuando se acaba el Espíritu Santo, acabamos. Un discurso corto con el Espíritu Santo es mucho mejor que un discurso largo sin el. No importa si acabamos temprano. Si no tenemos el Espíritu, no enseñamos. Cuando el espiritu se va, nos sentamos.

Atestiguo que todos podemos compartir la palabra de Dios para edificar a la gente. Cuando ustedes aplican estos principios, prometo que el señor les bendecirá. Como ustedes edifican y sirven a ésos alrededor de ustedes, el Espíritu del Señor entrará en su propia vida. No podemos dar sin recibir en cambio más que hemos dado.

Cuando era joven, era muy atrasado y tímido. Debido a un defecto de nacimiento, tenía dificultad al hablar claramente. Tenía una cirugía en mi quijada. Mi boca fue atada con alambre y era cerrada por cuarenta y nueve días durante mi recuperación. Ni hablo bien su idioma. Pero estoy aquí y aplico mis mejores esfuerzos a la enseñanza del evangelio. Si puedo colocar y hablar la palabra, puede también el más pequeño de ustedes.

En la Doctrina y Convenios, El Señor dijo: "lo que será de mayor valor para ti será declarar el arrepentimiento a este pueblo, a fin de que traigas almas a mí, para que con ellas reposes en el reino de mi Padre." No hay nada más importante que la enseñanza del evangelio. Tomémoslo seriamente y apliquemos nuestros mejores esfuerzos a la tarea de la enseñanza en la iglesia, si de miembros o de no miembros, realizando el gran valor de almas en los ojos de Dios.